jueves, 1 de noviembre de 2007

Los problemas de vivir en una propiedad horizontal

La convivencia vecinal es sumamente compleja, son numerosos los factores económicos, sociales, culturales, legales, geográficos, emocionales y psicológicos que intervienen y determinan la calidad de vida de los residentes.
Toda relación entre seres humanos está expuesta a experimentar cualquier tipo de conflicto. Y la relación entre vecinos, no es la excepción. A diferencia de aquellas personas que habitan en lugares aislados, donde no tienen otros inmuebles cerca, quienes conviven con sus vecinos poseen de antemano la co-responsabilidad de cumplir con una serie de normas y reglas para procurar vivir en armonía. Sin embargo, no todos los que habitan un inmueble que está bajo el régimen de propiedad horizontal, específicamente, las cumplen. A pesar de que vivir en un edificio o condominio representa una opción conveniente para muchas personas, la mayoría de las veces puede tornarse en una situación incómoda e incluso, insostenible debido a comportamientos inadecuados, irrespetuosos o que muestran poca consideración para con los demás habitantes del inmueble.


¿Amigos o enemigos?
El taconeo de la vecina de arriba, el televisor del de al lado, el perro del señor Juan, el olor a cigarro del de abajo, los gritos de los niños del pasillo, el alto costo del condominio, el piso sucio del pasillo, el ruido del taladro a la hora del almuerzo, el vigilante que siempre se queda dormido, el ascensor que se volvió a dañar, la vecina que estaciona su auto muy pegado al nuestro, los que no dicen ni los buenos días cuando nos ven, la señora que regaña a gritos a su hijo, la puerta principal del edificio que casi siempre dejan abierta, la patineta atravesada en el pasillo, las fiestas eternas y escandalosas de los fines de semana y de hasta los días laborables… Son numerosos los problemas cotidianos que se pueden presentar al vivir en una comunidad.
El egoísmo y la falta consideración, suelen ser las razones más comunes de dichos problemas. Sin embargo, hay quienes ven en el vivir en comunidad una oportunidad para hacer buenas amistades, compartir fechas conmemorativas, contar con la ayuda de algún vecino en momentos de emergencia en el hogar, entre muchas otras.
En definitiva, el factor humano es el que va a afectar o favorecer la convivencia vecinal. La calidad de vida que se vaya a tener en un edificio, residencia o condominio, dependerá de la disposición y del respeto que cada vecino tenga ante los demás habitantes de la comunidad.
¡Llegó el ascensor…!
Existen algunas reglas, muchas de ellas apelan al sentido común, que son importantes respetar para que la convivencia vecinal sea armoniosa. A continuación, se mencionan algunas de ellas.
No sacar la basura fuera del horario permitido, por lo que puede perturbar a los vecinos con el ruido del bajante.
Evitar los malos olores que generan la acumulación de basura, alimentos que están dañados o que tienen olores muy fuertes al ser cocinados.
No llamar el ascensor cuando no se está listo para utilizarlo. El retenerlo puede ocasionar molestias e incluso, inconvenientes serios ante una emergencia.
Evitar cualquier ruido “molesto” sobre todo en horarios no permitidos. Tomar en cuenta: el volumen de aparatos como el televisor, reproductores de música, instrumentos musicales, la utilización de la lavadora y la secadora, el sonido producido por el agua de la ducha, caminar con tacones, cerrar o abrir fuertemente la puerta, tener conversaciones o discusiones en voz muy alta, el horario en el que se realizan reparaciones o remodelaciones, entre otros.
Procurar no dejar en el balcón o en el borde de las ventanas objetos que puedan caerse y ocasionar un accidente.
Limpiar el desagüe de la ducha para evitar cualquier obstrucción que devenga en desembalse y, como consecuencia, pueda perjudicar a los vecinos que viven en pisos inferiores.
Mantener libres de personas y objetos las zonas de uso común como pasillos y escaleras. En caso de un incendio, un movimiento sísmico u otro tipo de emergencia, dichas zonas deben estar aptas para servir como vías de escape.
Los vehículos y las bicicletas deben estacionarse en las zonas dispuestas para ello. De lo contrario, podrían ocasionar molestias o, incluso, accidentes lamentables.
Si se tienen mascotas, evitar problemas relacionados con malos olores o con ruidos como los ladridos de perros.

1 comentario:

Maria Sevilla dijo...

hola soy stefani gracias a este proyecto saque exelente